Arte rupestre en los sitios arqueológicos de La Silla (Chile) y Serra da Capivara (Brasil)

Pinturas en rocas en Sudamérica guardan representaciones de la cosmología, deidades y estilo de vida de sociedades prehistóricas muy antiguas

Sociedades extremadamente antiguas que alcanzaron altos niveles de desarrollo conceptual y humano

Por Alejandro Sfeir-Tonsic*

A partir de la experiencia adolescente de pasar largos períodos en la localidad de El Molle, en la parte meridional del desierto del norte de Chile, ya desde 1978, se comenzó a identificar –por parte del autor de esta nota– diversos sitios de arte rupestre asociados a una particular sociedad humana prehispánica descubierta, precisamente allí, a inicios del siglo pasado, por el arqueólogo F.L. Cornely, en la aldea homónima del Valle de Elqui. Desde 1979 colaboró con el arqueólogo Gastón Castillo, en Chile.

Cabe indicar que esa sociedad, hoy Complejo Cultural El Molle, se desarrolló entre los años 300 a.C. y 700 d.C, correspondiendo, por tanto, al período conocido como Agroalfarero Temprano, en la Región Semiárida de referido país andino. Por su parte, se le atribuye a esa cultura, casi el 80% de las manifestaciones rupestres localizadas en el Norte Chico chileno. Tratase, en consecuencia, de una sociedad humana dedicada a dejar plasmada en la roca, su cosmología, deidades, iconografía y estilo de vida, para sus generaciones futuras.

Producto de esa investigación, el autor editó tres libros de arqueología titulados: Crónicas de un viaje a Temblador (1980); Realizaciones del Centro Juvenil de Estudios Arqueológicos (1982) y Manifestaciones rupestres en Los Palquis (1987).

Posteriormente, y producto de su labor diplomática en diez países, ha realizado diversos estudios en terreno, sobre arte prehistórico en las rocas, registrando con su cámara innumerables escenas del quehacer del hombre ancestral en los cinco continentes, sea este americano, europeo, asiático, polinésico o africano. Su labor meramente fotográfica ha respetado, por tanto, todas las normas reglamentarias y de ética profesional, referidas a la preservación del patrimonio cultural y monumental de cada lugar visitado.

En medio de esta labor científica de estudio del arte rupestre sudamericano –por más de cuatro décadas– en el año 2007, fue invitado por el Observatorio Astronómico Europeo ESO La Silla, radicado en Chile, para realizar una investigación sobre el “Arte en la Roca”, descubierto en dicho sitio arqueológico, el cual se localiza en la misma cima de la montaña que alberga dicho observatorio, y a unos 2500 metros de altitud sobre el nivel del mar. El sitio de La Silla se ha atribuido, por cierto, al Complejo Cultural de El Molle, y dio nombre a un estilo determinado de petroglifos o gravados sobre la piedra.

Por su parte, en 2017, el autor fue invitado por el Gobierno del Estado de Piauí, a visitar el sitio de Serra da Capivara, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde se localiza el mayor sitio de arte rupestre del mundo, con más de mil lugares y grutas con pinturas rupestres. Sus coordenadas son 8º25’/42º20’. Las dataciones radio carbónicas y de termoluminiscencia, asociadas a las estratificaciones con pintura ocre-vermelho han revelado antigüedades superiores a los 25.000 años, lo que ha revolucionado las antiguas teorías sobre el primer poblamiento americano. Las evidencias de un origen africano (con cráneos dolicocéfalos) son, a la luz de estas nuevas evidencias científicas, sorprendentes e incontrastables.

En efecto, la arqueóloga Niède Guidon ha trabajado allí por más de 30 años, realizando interesantes descubrimientos y clasificando su arte rupestre en dos tradiciones estilísticas: la “Tradición Agreste”, de hasta 10.000 años de antigüedad, y la “Tradición Nordeste”, desde hace unos 12.000. A su vez, esta última de subdivide en cuatro estilos: Serra da Capivara; Serra Branca; Contorno Aberto; y Miniaturas.

En tal visita de septiembre de 2017, el autor conoció 26 sitios con aquellas manifestaciones artísticas, distribuidos en tres áreas: Pedra Furada (3), Desfiladero (7) y Serra Branca (16). En tal ocasión fue gentilmente recibido por la arqueóloga Guidon, en la Fundaciòn Museo del Hombre Americano, y pudo comprobar en terreno la existencia de evidencias humanas superiores a 50.000 años, en el sitio Toca do Boqueirão da Pedra Furada, el cual posee un registro de 63 dataciones radio carbónicas.

El número de diseños artísticos dentro del Parque supera los 40.000, donde predominan escenas de lo cotidiano, danza, sexo, y de pastoreo, en una área caracterizada por la vegetación de caatinga, y en medio del Sertão brasileño. También se ha encontrado cerámica indígena de 9.000 años, lo que la ubica como la más antigua del continente.

En esta oportunidad, y gracias al apoyo del Memorial de América Latina de São Paulo, es posible mostrar interesantes imágenes del arte rupestre sudamericano, de dos sitios arqueológicos localizados a más de 4.000 Km de distancia uno del otro, pero con evidentes muestras del extraordinario esfuerzo del hombre primitivo por registrar gráficamente su mundo, entorno, rituales, flora, fauna y sus actividades cotidianas.

Siendo así, resulta claro que la actividad artística prehispánica en América nos revela la existencia de sociedades extremadamente antiguas, muy bien adaptadas a su medio ambiente semiárido, las cuales alcanzaron altos niveles de desarrollo conceptual y humano, lo que reflejaron diestramente en una de las manifestaciones más bellas y complejas del ser humano, el arte rupestre.

* El autor es abogado de la Universidad de Chile; egresado de las Academias Diplomáticas de Chile y del Reino de España; magister en Política Exterior de la Universidad de Santiago de Chile; y doctorando en Derecho Internacional de la Universidad de Buenos Aires. También, es diplomático de carrera y, actualmente, se desempeña como Cónsul General de Chile en Sao Paulo.

El autor desea consignar sus especiales agradecimientos a los arqueólogos: Niède Guidon, Gastón Castillo, Anne Marie Pessis, e Iderlan Souza, así como al Gobierno del Estado de Piauí, Anagrama Comunicaciones (Reila Criscia), Observatorio Europeo Austral ESO La Silla, Museo Arqueológico de La Serena, Museo del Hombre Americano y al Memorial de América Latina.

Fotos: Alejandro Sfeir-Tonsic